I - OZRYEL
¿Quién soy?
Entré rápidamente en la casa, no quería ver a los lados, nada debía ser
considerado, mi mente solo se inundaba en más memorias de Jennifer.
“Mi madre” me llamaba una y otra vez, pero no podía responderle, mi voz
no hablaba, solo me dediqué a ver a mi meta, la habitación.
Toda mi habitación esta ahogaba en ella, Jennifer, ella era todo en su
vida, y ahora, en la que era mía. La habitación era algo nuevo para mí, entré
con curiosidad pero firmeza, cerré el pasador y suspiré de alivio, ya nadie me
perseguía. Busqué entre libros y cajas, todos tenían algo de Jennifer. Al
parecer para el, ella era todo, para mi, solo era una memoria que jamás existió,
después de todo, yo no era él. Solo fingía ser él durante un tiempo detenido.
Aretes, pintura, material de clase, estaba harta de ver todo eso en la
habitación de ese chico, ¿es que estaba obsesionado? Tendría que salir de ahí,
no podía seguir, ¡algo andaba mal! Muchas personas estaban en casa, y mamá
volvió a insistir.
-
Azrael! Azrael! Sal de tu
habitación! Tenemos que hablar – dijo como si se encontrara deprimida y
desesperada a la vez.
-
Ya salgo mamá. – dije en
voz ahogada y algo ronca.
Abrí el armario y no
divisé más que un par de camisas. Tomé una negra para cambiar el sweater marrón
y amarillo. Yo ahora, tenía que ser el más que nunca, utilicé unas zapatillas
negras con rayas blancas, pero era muy tarde, ya mamá estaba abriendo la puerta
con la llave, dejé el cepillo y me olvide de mi corto cabello. Coloqué una
gorra sobre mi ahora negro cabello.
-
Disculpa mamá, tengo que
salir – dije mientras huía de mi habitación con 3 libros en mano.
-
Tenemos que hablar ahora,
Azrael, estos jóvenes… – dijo preocupada
-
Tengo que salir, tengo
que salir – dije con prisa.
3 jóvenes de “mi escuela”, dos hombres y una
mujer, se me hacían conocidos, pero no estaba dispuesta a verles mucho al
rostro.
De un momento a otra tuve el presentimiento de
huir, mis piernas comenzaron a correr solas.
- Tu no eres Azrael! Y lo sabes! – gritó la chica
con ánimos inoportunos mientras corría.
-
Azrael! Solucionemos esto! Ven aquí y diles la
verdad! – escuché gritar de “mi madre” mientras seguramente caían lagrimas de
sus mejillas.
Esa mujer a la que Azrael podría llamar madre, nunca más podría volver a
verla. Pero… ese no era mas que otro motivo para correr mas fuerte, más rápido,
dejaría atrás la mentira, no volvería a ver el cuarto en honor a Jennifer, y
por fin, posiblemente, acabarían mis tormentos.
Corrí hacia un lugar poblado en gente, un lugar lleno de
comercialización y conforte para sus invitados, techado, bien amueblado, con
diferentes locales donde podrían verse con facilidad los objetos a vender.
Pero, ya no podría jamás volver, había entrado en un callejón sin salida, mi
única opción era huir hacia el baño de damas.
No habían personas afuera, todos los baños, estaban ocupados menos uno,
entré velozmente, tropezando con un objeto que identifique luego como una
muñeca fina de tela clara, recogí mis piernas y simulé con la muñeca, los pies
que podrían verse en el exterior torpemente, quizás la peor e ilógica idea que
haya tenido, agaché mi cabeza y me concentré en mover los pies de la muñeca.
Aunque sabia que este iba a ser mi fin. Tarde o temprano se iban a dar cuenta,
y yo, iba a morir, sin saber nada de mi vida, y sin saber nada de Azrael.
Varias personas entraron al baño.
-
Te dije
que era mejor que recogieras tu cabello. – dijo una chica
- Pero es
que así daba mas resultado en la revista – dijo otra chica mientras lloraba
desconsoladamente.
-
Olvida las
revistas y concéntrate en verte bien – dijo la otra chica…
Me centralicé en olvidar su conversación sin sentido y me centré en los
pasos que iban hacia mi… si, este sería el fin, no hay duda, estaba
completamente en frente de la puerta. Solo una muy fina capa de madera y
plástico nos separaba. Desde abajo solo vi sus zapatos, y me fijé que
rápidamente hacia un ademán de subir en la divisoria y ver quien se encontraba
al otro lado.
Estaba ahí, viéndome, esa persona se quedaba perpleja de verme. Por
alguna razón, intenté ver hacia arriba, pero… mis ojos me traicionaron y se
enfocaron en ver los pies de la muñeca.
Poco a poco una mano llegó a mi cabeza, quitó mi gorra junto con la
peluca azabache. Solo quedaba mi corto cabello castaño rojizo. Ya era la hora,
así que levanté por fin mi mirada.
-
¡Sal de
ahí! ¿Crees que tenemos todo el día? – me reclamó un joven con un muy brillante
y largo cabello púrpura.
- Pero yo… –
respondí consternada. Parecía una chica, pero, ¿era un chico?... era casi lo
mismo que yo.
-
Maldición!
Abre! – me gritó
Abrí el cerrojo, y quien evidentemente era un chico me tomó por el brazo
fuertemente y me sacó de ahí hacia afuera. Mientras las chicas que hablaban se
quedaban inertes ante el comportamiento de los dos aparentes chicos en el baño.
-
¿A dónde…?
– intente preguntar
-
¿Donde
está la estúpida puerta? – preguntó para sí mismo. – ¡Ah! ¡Así que ahí estaba!
¡Jah! ¡Ninguna puerta escapa de mi! – dijo mientras miraba hacia una puerta
negra que yo no había divisado, aunque juraría que esa puerta no estaba ahí – ¡Huiremos
para arreglar este malentendido así que confía en mi! – dijo mientras sonreía
-
Si … -
solo pude esbozar
Abrió la puerta
rápidamente y la cerró con fuerza, soltó mi brazo y comenzó a caminar
rápidamente.
-
No te quedes ahí Ozryel!
Tenemos que seguir.
-
¿A dónde vamos? – dije
comenzando a caminar a su lado, él sabia mi nombre.
-
A donde
podemos arreglar todo este lío, solo espero que no quedemos encerrados aquí –
dijo mientras reía
-
Claro… -
suspiré - ¿Puedo saber quién eres?
-
¿Ah? ¿No
sabías? – dijo incrédulo - ¿No has averiguado nada en todo este tiempo? – negué
con la cabeza – ¡oh! ¡Lo siento! ¡Soy Azrael, gusto en conocerte Ozryel!
-
¿Tu eres
Azrael? – dije preocupada y aterrada, alentando por completo mis pasos
-
Si, eso
acabo de decir, ¿Qué sucede? ¿Ocurre algo malo con eso?
-
Eh estado
todo el tiempo intentando ser tu! ¿¡Tienes alguna clase de obsesión con esa
chica llamada Jennifer, verdad!? – inevitablemente comenzó a reír de forma
descontrolada
-
Realmente
no, solo la investigaba –
respondió con casi lágrimas en los ojos de alegría. – De seguro que os pareció
raro llevar mi vida
-
Sobretodo
por el hecho de que no sabía, ni sé, quién eres.
-
De seguro
mamá se quedó extrañada, aunque ambos somos parecidos, nuestro comportamiento
es increíblemente diferente – dio una pausa que interrumpí
-
Yo terminé
por evitarla, no sabía como tratarla, tu hermana Chelsea es muy molesta y tu
padre no dio importancia a eso, imagino que pensaría que son cambios de niños.
-
Si, es muy
posible. En cambio tu madre no dejaba de pensar que me lavaron el cerebro los
extraterrestres – dijo riéndose
-
¿Mi madre?
– dí una pausa – ¿existe tal cosa para mí?
-
Si, pero
no te esfuerces, tus memorias ya volverán. Aún somos niños, solo queda esperar,
crecer… -
Seguimos caminando y en un momento determinado realizó una mueca de
enfado, quitó de su cabello la molesta peluca morada, dejando ver el cabello
azabache que yo intenté alguna vez imitar. Era imposible, su cabello era único,
una peluca nunca hubiera sido capaz de imitarlo, y eso fue, un grave error.
Pero en las fotos de “mi memoria” no había colores, solo recuerdos limitados a
palabras, palabras que podían convertirse fácilmente en sentidos imaginarios a
cualquier mente humana. Tampoco intenté mirar fotos, porque solo serían complementos
de extraños momentos que no viví, y sentimientos que nunca correspondían a lo
que realmente Azrael sintió alguna vez.
-
¿Que
piensas? – preguntó mientras caminaba más lento hasta detenerse.
-
Lo difícil
que es… todo – respondí con timidez
-
Bien, eso
es cierto, pero de ahora en adelante las cosas no serán más fáciles, debes
saberlo.
-
Lo tendré
en cuenta – respondí triste.
-
¿Qué tal
si descansamos un poco? – dijo mientras se sentaba en medio de la oscuridad –
después de todo el camino no se irá de aquí – suspiró.
Me senté a su lado e intenté ver todos los alrededores ¿Cómo sabía él un
camino cubierto de oscuridad? No había puertas, ventanas o algún tipo de
comunicación con el exterior. El aire pasaba de un lado hacia otro en los
pasillos.
Qué sucedía con este ambiente descuidado, no había nada ni nadie, mas
que Azrael. Yo, no figuraba entre objetos ni personas, porque yo no sabía quien
era, nadie sabía quien era… ¿Significaba eso que no existía?... Entonces ¿Qué
era esta existencia pensante?... si sigo aquí es que soy “algo”, sin
explicación, sin motivos, sin sentidos, pero era una materia que existía y
habitaba justamente en este pasillo sin salidas ni entradas aparentes, en este
laberinto donde solo existía Azrael, y la nada…
-
¿Quién soy
Azrael? – pregunté entre lastimosas palabras
-
Tu
eres Ozryel, antes, eras Azrael, pero mucho tiempo antes
de que todo sucediera, fuiste Ozryel – suspiró – Es complicado, yo fui Ozryel y
soy Azrael.
-
Pero, no pregunto mi
actualidad, ni mi pasado, yo… yo… quiero saber ¿Quién soy en mi presente?
-
No importa… tu eres Ozryel,
fuiste Ozryel y seguirás siendo… Ozryel.
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