Era tan triste, un día especial, sin nada más que tristeza.
- Nuestro primer aniversario, y llegas tarde... -decía entre suspiros y una gran depresión mientras jugaba con la copa y su contenido...
La vela de la habitación se había consumido, ya no quedaba más, irme, ir a cualquier lado con Shiki, intentar no sufrir mis penas y no imaginar bajo ningún concepto que significaría tal retraso... No, inevitablemente no podía estar preocupada, eras un demonio, qué podrían hacerte? Por qué quien es más rápido que la luz no llegaría?...
Secando mis lágrimas, bebiendo el último sorbo de champagne, huyendo, colocándome en pie y recorriendo la sala para llegar al baño para modificar y retocar con maquillaje lo obvio, la desolación.
Tomo el teléfono, marcando el número de Shiki, planificando nuestra propia "diversión" quedo en encontrarnos, dónde?... No importa, quien sea que evite en mi tal tragedia, mejor que me lleve a donde sea.
Huir, salir de aquel lugar al que llamo hogar para no encontrarme con tu recuerdo pero qué?... al abrir la puerta, ya estabas ahí, sonriendo como si nada estuviese mal, como si mis lágrimas fueran en vano.
- Feliz aniversario - dijiste mientras creías que todo estaba bien
- Feliz aniversario? Llegas tarde idiota! - si, te empujé y te grité
Parece que te dabas cuenta, tan poderoso y aún así sin saber nada. Halaste mi cuerpo hacia afuera, cerrando la puerta de la casa y dejándonos sin paso a ninguno a nuestra morada, acorralándome entre tu cuerpo y la puerta.
- Vamos a cenar - ... me susurraste.
- Cenar? Ni lo sueñes, quién va a cenar con quién?...Quedé con Shiki, ahora si me permites...
- Cenar? Ni lo sueñes, quién va a cenar con quién?...Quedé con Shiki, ahora si me permites...
- No tienes abrigo - mascullaste
- Pues dame el tuyo! - dije con algo de actitud desafiante
- Y si no quiero? -acercaste tu rostro al mío, pero por segundos te has sorprendido de la nada- Has estado llorando? -No respondí, qué sentido tenía hablarte de lo evidente? Nada en el mundo podría cambiarlo- Nos vamos - simplemente dijiste mientras tomabas de mi mano y me llevabas al auto
- Qué no quiero! - Muy tarde, ya estaba adentro, cerraste la puerta, aseguraste que no saliera y me indicaste que tenía un abrigo a mi lado...
Por alguna razón, entonces comprendí, comencé a recordar, hace un año, estaba llorando, no tenía abrigo, estaba fuera de casa, tenía tanto miedo...
- Llegamos... -dijiste mientras aún pensaba.
Esa vez, había un gran hombre, no sé por qué, tenía un hermoso traje que evocaba a los de mayordomos, formal, de buena apariencia, tú... No te conocía, no sabía de ti, pero me brindaste tu abrigo, me llevaste a un lindo restaurante y quitaste mi dolor, todo, sin saber quien eras, todo así comenzó.
- Este es el mismo lugar... -dije comenzando a sonreír, con mis ojos conmovidos
- Y el mismo abrigo- expresaste extendiéndomelo, no lo había notado. El mismo abrigo gastado pero con hermosa apariencia.
- El mismo lugar, la misma mesa ... - caminábamos, simplemente reviviendo la ocasión
- Y la misma hora... - me enseñaste el reloj del salón del restaurante que marcaba las 12 de la noche.
- Creo que he hecho un drama... -sonreí, abrazándote, sintiéndome eternamente feliz-
Aquella vez, mi madre se había molestado tanto, que me sacó de casa, no recuerdo por qué, sólo recuerdo el miedo, el frío... tenía tanto miedo de estar en la noche sola que comencé a llorar, cada vez mas fuerte, deseaba con todas mis fuerzas ya no tener miedo, pero nada mejoraba, comenzaba a nevar y entre el frío y la nieve mi cuerpo temblaba... Pero llegaste, me brindaste el calor de tu abrigo y me diste seguridad, entré a tu auto y viendo tu rostro nos perdimos hasta llegar al restaurante en el que estamos hoy. Disfrutando, siendo parte de lo que es el todo de nuestras vidas.
- Recuerdas que luego volvimos... Recuerdas aquellas palabras que te dije, lo que te pregunté? "Sé mía, serías mi novia?" - dijiste mientras sonreías, aún mas hermosamente.
- Si, puedo recordarlas perfectamente, por qué lo dices? -
- Cámbialas por esto -junto a tu reloj de bolsillo, sacaste un anillo, hermoso, brillante, único- Cásate conmigo -
- Esa... esa no es una pregunta, cielo - realmente, no sabía como reaccionar.
- Tienes razón - colocaste el anillo en mi dedo sin más.
- No he respondido! - me quejé sin poder ocultar mi risa
- Y qué dirías...? - me mirabas, me observabas sin quitar ni un segundo tu vista sobre mi.
- Absolutamente que si...
________________________
Historia toda tuya.
Gracias Yuuki, creadora legítima de su propia perfección.
________________________
Historia toda tuya.
Gracias Yuuki, creadora legítima de su propia perfección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario