Si pudiésemos dar una etiqueta a cada sentimiento, llevarlo a un envase sellado, llevarlo al aparador y usarlo cuando necesitemos...
También usaríamos a gusto... quitaríamos a gusto.
Cada emoción parte de la vida, por mas insignificante es importante. Pero con el tiempo cada una de ellas se vuelven problemáticas, intrincadas en un terrible laberinto en el que no desearíamos sentir. ¿Por qué?
Los seres humanos somos tan complicados que aun sintiendo la mayor de las felicidades somos capaces de escapar de ella por unas milésimas de segundo y sufrir, o es entonces la felicidad parte de la misma tristeza?
Los seres humanos somos tan complicados que aun sintiendo la mayor de las felicidades somos capaces de escapar de ella por unas milésimas de segundo y sufrir, o es entonces la felicidad parte de la misma tristeza?
Las personas no saben actuar, no saben que sus emociones se pueden controlar, que podemos decidir lo que deseamos amar, odiar y cómo no odiar, que podemos decidir si todo en el mundo vale más que un sentido extraño, que podemos evitar sintiendo, así somos parte de la realidad que creamos, porque aún evitando, ahí está la verdad.
Mientras mis dedos escriben solos, admiro el paisaje, me pregunto, quién realmente habla, quién corrige los errores, quién expresa sus sentimientos en estos momentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario