El cielo va a todos lados, el cielo cambia, se vuelve claro
y oscuro.
El cielo muestra sus tonalidades pero no a todos les da la oportunidad
de verle al amanecer, durante el día o al
anochecer, no todos ven sus purpúreas, rosas y naranjas, no todos ven los
lugares por los que el divaga… Inequívocamente sigue un destino, un camino
guiado para el lugar que le observe, aprende, crece, se renueva y sigue
viajando, pero nunca es de nadie, es de todos.
El cielo tenía que viajar, no podía estancar su curso, el
cielo tenía que conocer, aprender y ser, simplemente ser para estar ahí, así
como pasaba a mi lado, así pasaba al lado de todos, no es que yo sea especial,
es que todos lo somos porque él existe.
Desafortunadamente, el cielo, quiero que sea sólo mío. He
podido ambiciar el cielo que otros han tenido, he querido desde siempre el
cielo que no sólo es mío, quiero que sea únicamente de mi propiedad, pero, no
estará siempre en el mismo lugar. Sin embargo… El cielo me ha mostrado muchas
de sus formas, y con eso, puedo entender
la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario